A Yalitza le cambió la vida casi por accidente. Pasó de ser maestra de preescolar a actriz, de una población mixteca a Hollywood y de huir de las cámaras fotográficas a posar para la portada de la revista Vogue y Vanity Fair.

Mucho antes de que Yalitza Aparicio se convirtiera en la primera mujer indígena nominada a mejor actriz en los Oscar, solicitó un puesto minorista en una tienda de ropa en su ciudad natal de Tlaxiaco, Oaxaca.

Ella no consiguió el trabajo. Yalitza recuerda las palabras exactas del gerente de la tienda: “Es el color de tu piel”.

Ella no estaba sorprendida. No es inusual que las personas con rasgos indígenas enfrenten discriminación en México. Pero ahora, Yalitza, que nunca había actuado antes de conseguir el papel principal en la película “Roma”, alabada por la crítica, ha pasado de ser una aspirante a maestra de escuela pública en una ciudad de menos de 18 mil habitantes a la primera mujer indígena en la portada de Vogue México.

Fuente: Vogue México.

Los fanáticos la promocionan como la cara del México indígena mientras los “trolls” dejan comentarios racistas en sus redes sociales. Y con solo 25 años, está luchando con las recompensas y las cargas de la fama.

Yalitza dice que no se considera una activista indígena, aunque espera poder expresarse mejor públicamente sobre estos temas en el futuro.

Fuente: Getty Images.

Desde su lanzamiento por Netflix, “Roma” ha acumulado elogios en todo el mundo, incluyendo 10 nominaciones a los premios de la Academia 2019. También ha inspirado innumerables características centradas en el personaje que interpretó Yalitza Aparicio en la cinta, Cleo, una trabajadora doméstica de Oaxaca inspirado por la niñera de la vida real de la infancia del escritor y director Alfonso Cuarón.

Cleo, el personaje de Yalitza en “Roma”, representa a más de 2.4 millones de trabajadoras domésticas en el México actual; más del 95 por ciento de las cuales son mujeres y de áreas indígenas.

La película en blanco y negro, ambientada a principios de la década de 1970, describe la dinámica entre Cleo y sus empleadores con una intimidad sorprendente, presentándola dentro y fuera de la casa donde vive y trabaja.

Yalitza, quien audicionó para la película ante la insistencia de su hermana mayor, estaba familiarizada con el papel. Su madre es una trabajadora doméstica, por lo que se identifica fácilmente con Cleo. “Para algunas escenas, interpreté los recuerdos que tengo de mi madre”, dijo.

El salto a la fama

La actuación de Yalitza Aparicio ha sido calificada como la mejor de 2018 por la revista Time, mientras The New York Times la incluyó en la lista de las más destacadas del año.

Fuente: Netflix.

“Puedes estudiar actuación toda tu vida y nunca sentirás que lo estás haciendo bien. O puedes ser un no profesional, alguien que nunca soñó con seguir una carrera como actor y ofrecer una interpretación tan sutil que nadie diría que nunca antes te habías parado delante de una cámara”, indicó Time.

“Se están rompiendo ciertos estereotipos de que solamente personas con cierto perfil pueden aspirar a estar en una película o estar en una portada de revista. Que estén conociendo estas otras caras de México es algo que me hace sentir muy feliz y orgullosa de mis raíces”, afirma Yalitza en el video que acompaña su aparición en Vogue México.

También alega que uno de los hechos que más la sedujo de la película –y de lo que vino después– fue la posibilidad de hablar “de mujeres reales”, con nostalgias, recuerdos, pasiones y “una identidad que se ve y se siente a flor de piel”.

“Mi piel, muy mexicana, oaxaqueña y muy humana. Del color de mi tierra y la diversidad de sus colores”, agrega en el video de la publicación más famosa del mundo de la moda.

Fuente: Vogue México.

Ahora bien, Yalitza nunca había oído hablar de Cuarón ni había visto ninguna de sus películas antes de “Roma”, y mucho menos haber visto muchas películas mientras crecía.

“Nunca vi mucha televisión cuando era niña porque nadie más se parecía a mí en la pantalla”, asegura.

En cambio, al igual que otros niños en Oaxaca, uno de los estados más pobres de México, Yalitza asumió la responsabilidad de contribuir financieramente a su familia desde una edad temprana. Mientras estaba en la escuela primaria, vendía juguetes y ropa en las calles con su familia. Mientras crecía, se fortaleció al hablar abiertamente sobre el color de su piel, y lo tomó como un punto de orgullo cuando la gente de la calle le dijo: “¡Hola morenita!”, Un saludo común que debe ser entrañable, aunque se traduce en el sonido audaz: “Hola, de piel oscura”.

Esa perseverancia llega a través de las portadas de revistas de Yelitza Aparicio, las selfies de los fanáticos y las vallas publicitarias en blanco y negro en las calles de West Hollywood. En su cuenta de Instagram, donde tiene 1 millón de seguidores, Yalitza publica poderosas cartas manuscritas de sus fanáticos, muchos de los cuales también tienen antecedentes indígenas.

Fuente: Reuters.

Unas semanas antes de los Oscar, publicó una nota escrita en un papel de composición desgarrado: “Querida, Yalitza. Gracias por darnos una voz en un mundo donde quieren silenciarnos y hacernos desaparecer. Te deseo toda la suerte”.

Su éxito ha atraído una mayor atención a las 68 naciones indígenas de México, donde hasta el 14 por ciento de la población es indígena. Y aunque no todos han celebrado el éxito de Yalitza, ella se apresura a profesar lealtad a su país de origen, diciendo que está enamorada de México y que no tiene planes de mudarse de Oaxaca.

En cuanto a su activismo, ella está llegando. Yalitza exhorta a los que usan el término despectivo para una persona indígena en español, “indio”, a pensar dos veces: “No soy un indio”, dijo. “Soy indígena”.

Fuente: washingtonpost.com, con modificaciones.

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