Las emociones ¡sí que son una cosa seria! Estas son capaces de ambientar cualquier lugar –sea de luto o celebración– aún en contra de nuestra propia voluntad.

Verás, cada pensamiento se exterioriza y a veces, se nos cuelan a través de lo que decimos o de gestos, por lo que cabe preguntarse si realmente somos conscientes de la capacidad que tenemos de crear un concepto, el ritmo y el sentido de cualquier momento con cada mirada, gesto o palabra que sale de nuestra boca.

Creo que si nos educaran al respecto, nuestra relación con los demás sería mejor, pues tendríamos cuidado en nuestro trato hacia los demás y seríamos más empáticos.

Si las emociones también te han traicionado –como a mí–, quiero decirte que aún estás a tiempo de trabajar en tu conducta al considerar lo siguiente:

1. El poder de la sinceridad. Se ha hecho costumbre entre nosotras mentir por eso de “ser políticas”, pero no hay nada más liberador que ser honestas, por eso  necesitamos tomar tiempo a solas para sincerarnos en cuanto a lo que nos pasa antes de dirigirnos a otros.

Ahora bien, cuídate de caer en el otro extremo; sí, hablo de la cruda verdad ya que esta no divisa la frontera de la imprudencia.

En este sentido, es importante que meditemos en aquello de “yo digo lo que siento porque soy transparente” puesto que debemos aprender a dosificar el contenido y entender que no todo lo que decimos o hacemos es verdad cuando estamos emocionalmente afectadas. De allí que la capacidad de discernir te ayudará a ver las consecuencias que puede traer el hecho de decir o hacer algo en un momento específico.

Tengamos en cuenta que la verdad siempre surtirá un efecto.

2. El poder de tu historia. El revisar nuestras emociones frecuentes detalla cuánto tiempo han estado dominando tu conducta; así que si hay una emoción negativa que es constante en tu vida, pregúntate cómo, cuándo y por qué comenzó.

Una vez que te desprendas de ese origen, tu historia tendrá un antes y un después.

La demostración de tu historia te dará contenido para compartir con otros, sobre todo a través de la influencia de una actitud alegre y generosa.

3. El poder de las limitaciones. ¡Cuántos tropiezos generan las limitaciones!, sea que se trate de proyectos inconclusos o de la incapacidad de sentirnos competentes… Ahora bien, ¿cómo podemos enfrentar las limitaciones cuando provienen de emociones no formadas en la estima?

Primero, expresa tus temores frente a quienes confías; te aseguro que este primer paso ahuyentará a más de uno porque ese temor pierde poder con el solo hecho de confesarlo; así es como deja de ser temor.

Segundo, acepta que cada uno tiene habilidades diferentes y eso aplica también para ti. En un proyecto se necesita a más de uno, así que, si no sabes hacer algo, ubica a quien sí lo sabe y con voluntad, también puedes aprender a hacerlo.

Cada una de estas consideraciones apunta hacia el estado de nuestras emociones, por lo que examinarlas con cuidado te guiará a adoptar mejores actitudes.

En ese mismo tono de “mejores actitudes”, deseo que todo sea más claro para ti, a fin de evitar volver a ser víctima de emociones indeseadas e imprudentes.

#MujerInspírate

¿Que Opinas?

Comentarios