“Es que soy muy bajita”, “me veo redonda”, “no tengo caderas”, “mírame esta panza”… Estas son algunas de las frases más comunes que suelo escuchar en una asesoría de imagen personal  e inclusive, fuera de ella.

El ejercicio de aceptarnos es poco frecuente y le damos más cabida a situaciones que terminan generándonos tensión, inseguridad e inconformismo. Así, nuestro lugar en la lista de prioridades resulta ser el último cuando debemos estar de primeras y no, no se trata de ser egoístas, es tan solo atendernos como debemos.

Fuente: Pinterest.

La imagen personal se gesta desde adentro. Empieza en tu corazón al sentirte y ser portadora de una paz genuina, de esa alegría por estar viva, de saber disfrutar de cada momento, sea o no oportuno, porque entiendes que de alguna forma todo sana y con el tiempo, todo pasa.

Una imagen personal genuina parte de la armonía entre quién eres, la percepción que tienes de ti misma y cómo te sientes. Eso es lo que reflejarás en tu exterior y ningún outfit puede emanar esa plenitud por sí solo.

Cuando tomas la decisión de vivir de manera diferente a como lo has venido haciendo, todo cambia. No hay secretos, no hay fórmulas, no hay leyes; es vivir y permitirte abrazar aquello que, aunque duela, sabes que viene para fortalecer y a engrandecer tu ser, ese que te susurra y te dice que eres perfecta, única e irreemplazable.

Fuente: elcomodelascosas.com

Ahora bien, aunque no puedo pretender cambiar la perspectiva que tienes de ti de la noche a la mañana, sí puedo asegurarte que el cambio, cuando lo asumes con determinación, es instantáneo y no solo te hará reflejar quién eres, sino que atraerás lo que deseas.

Empecemos este reto juntas, el de gozar las bondades que la creación nos dio tal y como somos. Porque sí; somos bajitas, altas, gorditas, flaquitas… ¿qué más da? ¡Exaltemos la belleza de nuestras diferencias!

Fuente: Pinterest.

No sé tú, pero a veces siento que tanta perfección cansa, abruma y nos bombardea de inconformidad porque nunca te sentirás lo suficientemente bella y siempre habrá algo qué mejorar, ¿o me equivoco?

Atrévete a ser tú y no un estereotipo quien le dé ese color y saborcito a tu vida, a tu manera.

Ahora, te pregunto: ¿qué es lo primero que ves cuando estás frente al espejo? ¿Acaso es tu sonrisa?, o ¿es la mirada con la que te asombras de todo lo que pasa a tu alrededor? Quizás es el color de tus ojos: profundos, misteriosos, alegres; o tal vez son tus rizos que –como dice una gran amiga– “cada uno cuenta con personalidad propia”. Y sobre todo, ¿cómo te ves?

Fuente: playbuzz.

Lo cierto es que nos cuesta mirar lo bonito porque es lo más fácil de potenciar, así ocupamos horas en descifrar y enlistar lo que no nos hace sentir bien. En eso somos ágiles, rápidas, profundas y dramáticas.

No nos dejemos para el final cuando podemos –y debemos– ser nuestra prioridad.

Antes de trabajar nuestra imagen personal, empecemos por mirar hacia adentro. Comienza por reconocer tus emociones y escucharlas para motivarte a vestir tu cuerpo físico tal como deseas proyectarte. A esto, sumémosle lo que nos gusta hacer: escribir, leer, ejercitarte, crear, ir al cine, bailar o tomar café con tus amigas de toda la vida.

Fuente: eslamoda.com

Y así, tras esta breve pero amorosa invitación, abre paso a tu imagen personal. Más que contemplar tendencias y meditar en cuál se adapta mejor a ti, opta por lo que te invita –de la manera más sencilla– a verte y sentirte de la forma más honesta y pura posible, siempre aceptando la divinidad de tu cuerpo, la dulzura en tus palabras, la dualidad de fragilidad y fortaleza que encierras como mujer y la grandeza en tu corazón. Una disciplina que se codea con tus virtudes y que no te permite auto-sabotear tu imagen, sino darle ese espacio que merece y necesita.

Fuente: unsplash.

Ahora cuéntame, ¿qué piensas de la imagen personal y cuánta importancia le das en tu vida?

Escrito por Geri Anne Fang, asesora de imagen personal. Síguela en Mi bolso y nos vamos.

#MujerInspírate

¿Que Opinas?

Comentarios