¡Qué emoción! Tienes una entrevista de trabajo; tal vez la primera después de muchos años y por ende, ¡te pasa de todo por la cabeza! Sientes emoción, nervios o angustia y tienes bien preparado todos tus argumentos; pero llega ese dramático momento en que no sabes elegir lo mejor para lucir, qué colores usar, cómo llevar tu cabello o qué tanto maquillaje aplicar.

Tus mejores amigas te recomiendan una cosa, tu madre otra y tú te sientes atrapada, como en callejón sin salida. Entonces, ¿qué es lo primero que debes hacer?

Lo primordial es relajarte y gozar el momento, después de todo ¡una nueva oportunidad de trabajo toca a tu puerta! Así que siéntela, vívela a plenitud y agradece por eso tan lindo que te está pasando.

Ahora sí, entremos en materia…

Vístete para la ocasión, pero sin ir más allá. No olvides que tu apariencia también envía un mensaje y expresas respeto cuando vistes apropiado. Créeme, esto será lo primero que percibirá tu entrevistador.

Ponle tu propio sello. No escojas lucir algo que no te representa. No olvides que el outfit que escojas también va ligado a tu forma de ser, a tu estilo y personalidad.

¿Cuáles son los colores apropiados?

Más que decirte: “lleva estos o aquellos”, mi sugerencia es que elijas colores que te favorezcan, con los que tu rostro se vea alegre, que te iluminen y te hagan lucir natural.

Complementa tus prendas con tonos neutros. Algunas opciones infalibles son el azul, gris, café oscuro, beige, negro y blanco.

Fuente: Pinterest.

Si hay un color que te gusta pero, al verte al espejo, no te sientes cómoda luciéndolo para la ocasión, una buena opción es usarlo en otra zona de tu cuerpo que no sea cerca del rostro; también puedes emplearlo en un accesorio, ya sea en un bolso o brazalete.

Para tener en cuenta…

  • Un accesorio discreto es el complemento ideal. Opta por zarcillos y collares discretos; tampoco te llenes de pulseras; lo último que quieres es parecer un sonajero. Recuerda: ¡menos es más!

Fuente: Pinterest.

  • Un maquillaje al natural y buen brillo en tus labios son indispensables. Recuerda que vas a una entrevista de trabajo –durante el día– y no a una gala nocturna.
  • La discreción es tu mejor aliada. Evita las transparencias o prendas muy sugerentes –como escotes o faldas demasiado cortas–. Si optas por llevar falda, cuida que el largo no esté muy por encima de la rodilla. ¡La falda lápiz es una excelente opción para la ocasión!

Fuente: Pinterest.

  • Asegúrate de tener una buena manicura. Tus manos son tus aliadas y toman protagonismo a la hora de hablar o expresarte; lo mejor es que luzcan cuidadas.
  • Que tu cabello luzca impecable. Tampoco necesitas pasar el día entero en el salón de belleza, hay peinados que solo toman 5 minutos de tu tiempo; eso basta para lucir presentable.

Fuente: Pinterest.

  • No olvides sonreír. ¡La sonrisa es tu mejor accesorio! Esta acciona tus músculos, descarga energía, expande tu corazón y deja ver tu seguridad.

Lo que es para ti, te encuentra. Eso sí, que te encuentre con mucho glam y brillo en tu mirada.

Por último, recuerda: nadie es como tú ¡y ese es tu poder!

Escrito por Geri Anne Fang, síguela en Instagram.

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