Mucho se ha hablado del dominio que ejercen las emociones sobre las mujeres y aunque algunas quizás seamos más volátiles que otras, la mayoría de nosotras pareciera compartir una facilidad innata para molestarnos y ahogarnos en la furia.

En el camino de madurar y crecer hemos aprendido cómo tratar a otros y entre tantas lecciones de vida, también hemos aprendido a tolerarnos nosotras mismas al caer en cuenta de lo irritante que podemos llegar a ser para la paciencia de los demás.

Reflexionar sobre nuestro carácter es bueno porque nos ayuda a corregir y añade seguridad en nuestra estima.

 Ahora bien, al hablarle a los demás es importante tener claro lo que está bien y lo que no –sobre todo si se trata de acatar órdenes– para evitar eso de andar por la vida como una bomba de tiempo andante a la que todo el mundo teme acercarse.

Hay mujeres que han sido tan mal vistas y señaladas por su manera –explosiva– de ser que sufren el desprecio y esto no les permite abrazar la confianza de que pueden llegar a ser mejores.

Si has vivido algo similar, no dejes que eso confunda, acobarde o endurezca tu corazón para transitar el camino de la transformación; porque si te importa tu bienestar, trabajar en el cambio es necesario.

En este punto, te hablaré de cinco cosas que toda mujer explosiva evidencia sin saber el daño que se hace a sí misma.

  1. Una mujer explosiva abusa de sí misma al ser impaciente e imponente con los demás. Al hacerlo, desata un boomerang de emociones que la hacen maltratar su cuerpo y trastornar su mente, generando un estrés crónico que puede derivar en enfermedades cardiovasculares hasta esquizofrenia.
  2. Una mujer explosiva se autoengaña. Suele negar el hecho de ser implosiva, busca convencer a otros de una falsa valentía al decir frases como: “yo sí le digo las cosas en su cara” e intenta resolver cada asunto a su manera. Ella es inconsciente de su conflicto interno pero no porque lo desconozca, sino porque se resiste a aceptar su terquedad. Por eso tiende a desconfiar tanto de los demás, todo a causa de quienes le han fallado. Así guarda rencores, calla deseos, resiente todo el tiempo y sus recuerdos de frustración le fruncen el ceño.
  3. Una mujer explosiva no comprende sus limitaciones y se satura de altanería. En todo quiere tener la razón y aun cuando todos se la dan, se siente insegura, nada le satisface y vive amargada. Cuando desea reír con plena libertad y confianza, frena sus labios con rigidez por no dar su brazo a torcer.
  4. Una mujer explosiva se intoxica de sus propias palabras e intenciones. Su actitud irreverente se hace cíclica y es común que piense mal e intensifique su deseo de venganza. Esta actitud es autodestructiva y contamina relaciones, entornos familiares y espacios de convivencia social.
  5. Una mujer explosiva se rechaza y se impide ser feliz. Se mantiene tan sumida en la culpa –de las consecuencias de su carácter– que cree no merecer la felicidad. Sus heridas continuamente bloquean su risa, la espontaneidad de sus talentos y el buen resultado de su agitado esfuerzo. Nada le sale bien por sus dudas recurrentes y así termina quedándose en soledad.

Mujer, si esta es la batalla que libras y te sientes identificada, déjame decirte que no estás leyendo esto por casualidad.

Hoy tienes una nueva oportunidad de rendirte al amor que todo lo comprende, cura y transforma.

Tal vez nadie imagina esos gritos y furias que has recibido y te atravesaron hasta marcar la piel de tu alma, pero no tienes porqué reproducir ese patrón, aunque sea lo único que conozcas.

Esa actitud no responde a tu verdadera identidad.

Así que sal del humo que te ciega y no te deja respirar para permitirte escuchar. Decídete a cambiar en el orden de no seguir sacrificando tu vida. Este es el tiempo, es tu oportunidad.

Contrario a lo que crees, sí puedes ser amada y aceptada. De hecho, ¡ya lo eres!, eres amada por quién amanece como el sol para mostrarte sus bondades; te hablo de Dios, el Padre celestial. Él te conoce, te ama de verdad, te perdona, te sana y puede hacer todo nuevo en ti.

Transformación. Esa es la palabra que conduce las más acertadas decisiones para el crecimiento. De esta forma puedes empezar a gestar los cambios que tu carácter necesita.

Transfórmate y ¡vive a plenitud!

#MujerInspírate

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