Como dice Olga Tañón en una de sus canciones: “eso de amar es parecido a la cocina. Hay que inventar”. Hoy me basaré en la certeza que encierra esa frase para hablarte de la receta de un amor saludable, satisfactorio y lleno de felicidad. El ingrediente principal de esa receta es la atención.

Prestar atención se refiere al hecho de darnos cuenta de que esa otra persona está tratando de conectar con sus palabras, sus preguntas o sus gestos. Por ejemplo, una mirada para indicar que es “momento de irnos” en medio de una reunión o la demostración de afecto y cercanía que evidencia una caricia.

Sin embargo, cuando las parejas entran en crisis, se modifica su forma de percibir los problemas. La narrativa –lo que le decimos a la otra persona y a nosotras mismas– va impregnándose de quejas y críticas hacia el otro. Así el tanque del amor no se va llenando de forma apropiada, hasta terminar por sentirse distanciados, lo que desencadena que la pareja no se preste suficiente atención, se sienta infeliz e insatisfecha.

Para generar una atmósfera de satisfacción en la pareja, es necesario integrar cambios.

John Gottman, investigador psicológico y clínico experto en estabilidad marital, encontró que las parejas que mantienen relaciones satisfactorias consideran a su cónyuge, su mejor amigo(a).

Pero, ¿cómo podemos pasar de pelear todo el tiempo a ser mejores amigos?

  • Dándole tiempo al tiempo para sedimentar las bases de su amistad.
  • Siendo perseverantes y constantes, aún en los días que no tengan muchas ganas.
  • Hacer de la confianza y la honestidad, los pilares del nuevo camino que emprenden.
  • Escuchar con la mente lógica y responder con el corazón.
  • Hacer preguntas para conocer. Miles, infinitas.

La receta para lograr esa amistad es una responsabilidad compartida en la pareja porque, para que este tango se baile delicioso, se necesita del esfuerzo de dos.

Hablemos de la estrategia, ¿cómo lograrlo?

Te recomiendo crear un ritual diario de 20 minutos de conversación. Al principio, puede que hablen acerca de cosas simples tal como el día que tuvieron, alguna dificultad en el trabajo y cómo la resolvieron o piensan resolver, entre otros temas. Eventualmente, irán integrando temas más complejos, por ejemplo, el significado de la confianza o el optimismo para el otro, o cuáles eran sus sueños de la niñez, qué querían y si aún es posible hacerlos realidad en el presente.

Cuando se sientan cómodos, hablen acerca de las expectativas que tenían al comenzar su matrimonio, qué les enseñaron sus padres acerca de la convivencia o el amor y cómo creen que sus familias de origen impactan su relación de pareja.

El punto es conectarse de una nueva forma y descubrirse juntos.

Finalmente, no olviden que toda amistad también tiene dosis de diversión, entretenimiento y pasarla rico juntos, así que añádanle un montón de tiempo grato y diferente a su receta.

#MujerInspírate

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