Sobre la creatividad, es muy común escuchar “¡es que yo no soy para nada creativo(a)!”, y hasta en son de broma, muchas hemos dicho –al menos una vez– algo como: “cuando Dios derramó el talento para [inserta aquí eso que no se te da fácilmente], ¡lo vació todo en Fulanita!”. De esta manera, se ha venido reproduciendo una idea no muy cierta del todo: que imaginar y crear es algo difícil de hacer.

La creatividad en el contexto histórico

¿Sabías que, desde la edad media, ser escritor era una de las profesiones más elitescas de la época?, lo era tanto como ser consejero del Rey. Así se destacaron pensadores como Aristóteles, Sócrates y Platón, pero no lo hicieron solo por su sabiduría, sino por su capacidad de crear. De esta manera, el pensamiento era considerado una habilidad de privilegio en el reino.

Con el transcurso del tiempo, hemos visto cómo la tecnología automatiza cada vez más las funciones del pensamiento, lo que detiene la modalidad de conectar con la naturaleza y todo el exterior para unir colores, palabras, expresiones e interrelacionar ideas con los demás.

En pocas palabras, la automatización de procesos y la cultura de la inmediatez en la que vivimos está ahogado nuestra capacidad de ser creativos.

Ante la opinión social, la creatividad sigue siendo de pocos. Es frustrante para un niño no saber dibujar; para el adolescente, no saber bailar; para el joven, no fluir con naturalidad en algo que le apasiona y para el adulto, plasmar un análisis.

Y es que la sociedad asocia la creatividad únicamente con los músicos, deportistas, bailarines, chefs, diseñadores, arquitectos, modistas, pintores, decoradores y toda obra donde el color y la estética tengan lugar. Dejando rezagadas las habilidades del orador, escritor, artesano, periodista, ama de casa, entre otros roles.

Si te has sentido poco creativa, hoy quiero decirte que la creatividad es una capacidad que se puede desarrollar. En función de ello, te daré cinco estrategias para ayudarte a lograrlo.

1. Identifica para qué eres buena. En aras de ser creativa, es importante que visualices desde tu capacidad de memorizar y aprender matemáticas hasta qué tan buena eres para jugar al Ping Pong y así identificar cuáles son tus fuertes.

Según la Teoría de Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, cada persona posee una o dos inteligencias con mayor énfasis. Entre las ocho descritas por dicha teoría, ejemplifico solo dos. Hay personas que son muy buenas en el lenguaje y en las relaciones interpersonales, otras han desarrollado más la inteligencia lógico-matemática, añadida a la inteligencia visual-espacial.

Cuando nos detenemos a reconocer que cada uno es ágil en una o más destrezas y que podemos esforzarnos para desarrollar otras habilidades, es donde comprendemos que la creatividad la define la entereza, la dedicación y la disciplina.

2. Invierte tiempo en la lectura y fuentes audiovisuales que incrementen el interés por conocer nuevas formas de potenciar tus habilidades.

Recuerda, todos somos creativos en un área específica, según el reconocimiento que hagamos del tipo de inteligencia que poseemos.

3. Invierte tiempo en organizar tus ideas y escríbelas para definir horarios, espacio y recursos necesarios. La organización es la clave principal para enfocar tu pensamiento creativo.

4. Date tiempo para descansar y meditar. Además de liberar estrés, te ayudará a aclarar la perspectiva que tienes de las cosas.

5. Determina tu compromiso en la práctica constante y disciplinada de aquella destreza que quieres llevar a un nuevo y alto nivel. Para ello, la actitud de soñar, apasionarte y prepararte son únicas para que tu visión creativa se materialice.

En la fe, está la fuente principal para crear.

En la medida que abraces la confianza y la verdad de quién eres, en esa magnitud fluirá tu propósito. Este no es definido por el talento que has desarrollado o las habilidades que has trabajado, sino por tu fe.

¡Eres bendecida, eres creativa!

#MujerInspírate

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