¿Alguna vez te han dicho que eres caprichosa?, si la respuesta es un rotundo sí, seguro te sientes incomprendida, herida o piensas que los demás exageran cuando te tildan de tal.

Ahora bien, si lo que te mueve es un deseo vehemente e impulsivo por hacer, conseguir o tener algo que realmente no es importante al momento y tu determinación al actuar se basa en ello; entonces déjame decirte que eso de ser caprichosa es justo el mensaje que le estás mandando a otros.

What?

El problema del capricho es que no aplica solo para el afán de conseguir algo material que alimente la vanidad de la mujer, como muchos piensan.

Cuando haces del capricho un hábito, este se vuelve parte de tu personalidad. Así te lleva a manipular a otros –consciente o no de ello– a través de indirectas o berrinches para conseguir tu objetivo y cuando una pizca de culpa se asoma, justificas tu comportamiento al recordar lo que has conseguido de esa manera porque, al fin y al cabo, “el fin justifica los medios”, ¿o no?

Pero amiga, bajo ningún concepto el capricho es referente de una actitud sensata, madura o provechosa.

En este punto, ¿has considerado que los constantes cambios de humor pueden ser indicios de una personalidad caprichosa? Sigue estas líneas y te describiré algunos hábitos comunes que vale la pena revisar a fin de autoexaminarte.

Características de una persona caprichosa

La impaciencia. Sí, las respuestas inmediatas nos dan satisfacción a todos pero esto no siempre ocurre y el capricho, tanto por naturaleza como por preferencia, es impaciente.

Perder los estribos o la compostura por no obtener lo que se pide en el momento, le deja ver a otros lo excéntrica que puedes llegar a ser.

El egoísmo. Seguidamente, llega el desespero y con él, pensamientos como: “¡lo quiero ahora mismo!”, lo que te incapacita el contemplar a otros más allá de tu urgencia, beneficio y provecho.

mujer egoísta

El mal humor. Una persona caprichosa se estresa con facilidad y pierde el control de sí. Así es como puede armar todo un drama en público.

mal humor

Si estos comportamientos son frecuentes, es importante reconocerlo y trabajar en ello para mejorar tu manera de relacionarte con los demás.

¿Cómo dejar de llevarte por los caprichos?

Haz una lista de necesidades y ambiciones. Toma una hoja, divídela en dos categorías, escribe lo que te gustaría tener en la sección de ambiciones y coloca lo que te interesa, representa un beneficio o necesitas en la lista de necesidades. Hacerlo te dará una óptica diferente de tus prioridades.

Coloca todo en la balanza. El segundo paso es detenerte a pensar en aquello que se te antoja frecuentemente y preguntarte: “¿realmente quiero esto?, ¿lo necesito?, ¿es prioridad en este momento?”.

Responderte de forma sincera y reconocer esos impulsos te permitirá hacerle frente a los caprichos para dar paso a una actitud más consciente.

Intégrate al trabajo en equipo. Sea en el trabajo, en la familia o en tu relación de pareja, disponte a dejarte guiar, a escuchar atentamente y a seguir indicaciones. Sí, hacerlo implicará un esfuerzo de tu parte pero te ayudará a establecer límites en tus reacciones, formará el hábito de la paciencia en ti y te hará una persona más considerada, pues, ya no decidirás únicamente por ti.

Ocupa tu tiempo en nuevos aprendizajes. Cada vez que vengan pensamientos insistentes por hacer algo prescindible, toma la opción de trabajar en algo productivo como ejercitarte u organizar algo. De esta forma estarás mitigando el impulso de actuar mientras inviertes tu tiempo en algo provechoso desde cualquier punto de vista.

Creo que todas, en algún punto, hemos caído en eso de ser caprichosas al insistir, ser poco tolerantes o preocuparnos en sobremanera, pero ¡qué bueno es saber que podemos trabajar en nosotras mismas para continuar moldeando nuestro carácter!

Rectificar nuestras actitudes es parte del aprendizaje continuo de la vida.

No desistas hasta verte en paz contigo misma. ¡Sigamos creciendo!

#MujerInspírate

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