Se lee fácil ¿no?, pero el hecho en sí pareciera ameritar varios incidentes en la vida hasta acertar, sin embargo después de múltiples heridas y cicatrices, hay quienes se siguen tropezando con la misma piedra. «Pero es que uno no manda en el corazón», me dirás. No te culpo, eso de «seguir lo que dicta el corazón» nos lo enseñan desde pequeñas, pero ¡ya está bueno!, es hora de romper con ese terrible mito, admitir que el corazón también tiene malos gustos, y empezar a tomar el control de nuestras emociones.

«El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?», Jeremías 17:9 (NTV).

Como verás, la Biblia nos habla de un «corazón engañoso». En otro pasaje, también nos enseña que «donde esté nuestro tesoro, ahí estará nuestro corazón» (Mateo 6:21). ¿A qué quiero llegar?, a que el corazón no hace excepciones cuando se empeña en algo –o en alguien–, sin importar cuán tóxico sea para ti. Ahora pregúntate, ¿pondrías tu vida en manos de una persona sin criterio para tomar elecciones sabias?, si tu respuesta es no, entonces, ¿por qué te empeñas en seguir lo que el corazón –que no conoce de razones– dicta?

«Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida», Proverbios 4:23 (NVI).

El primer paso para dejar de andar por la vida endosando el corazón al primer chico encantador que se te cruce es entender que éste no se rige solo, por lo tanto, solo se encaminará hacia donde tú se lo permitas. Es aquí donde entrará en juego tu madurez mental, emocional y espiritual.

Te lo explicaré de esta forma: si deseas conocer a un hombre comprometido, amante del ambiente familiar, deja de buscar esas cualidades en el crush del sábado por la noche que tuviste en el club nocturno. O bien, si deseas a tu lado a una persona que te valore por tu belleza interior, evita vestirte de manera provocativa para acaparar la atención; este tipo de comportamiento solo deja en claro que estás enviando las señales incorrectas, totalmente opuestas a lo que deseas.

Aclarado el punto, hablemos de prioridades. Estas son importantes a la hora de decidir quién entra en tu corazón, pues, solo tú sabes lo que te mereces y qué estás dispuesta a aceptar. Esas prioridades están estrechamente relacionadas con tu autoestima e identidad: si conoces bien tu valor, no te conformarás con cualquier prospecto, por atractivo que te resulte.

Si hay algo claro es que nadie inicia una relación pensando en la ruptura ni se casa pensando en divorciarse; es por esto que la elección de la persona correcta resulta crucial para tu autorrealización; así lo asegura el autor Jackson Brown.

«Elige a tu pareja con mucho cuidado. De esta decisión dependerá el 90 % de toda tu felicidad o tu tristeza; pero después de elegir cuidadosamente, el trabajo apenas empieza».

Volviendo a la premisa inicial, entiendo que no dejarnos llevar por emociones ¡no es tarea fácil! Y más cuando existe tanta química entre alguien y tú, por eso te propondré una estrategia que te ayudará a mantener los pies en tierra firme: haz un listado a manera de recordatorio.

Toma una hoja y divídela en tres columnas, la primera columna pertenecerá a las CARACTERÍSTICAS NO NEGOCIABLES. En ella escribirás lo que ineludiblemente esperas de tu pareja. Por ejemplo, cualidades como el respeto, fidelidad, temor de Dios, honestidad…

La segunda columna corresponde a las CARACTERÍSTICAS NEGOCIABLES. Esta categoría responde a cualidades importantes de la otra persona, pero que no son prioritarias. Por ejemplo: ser extrovertido (puede que te enamores de alguien más reservado), ser profesional (quizás te relaciones con alguien que aún esté desarrollándose académicamente), tener un trabajo estable, entre otras características comunes.

La tercera columna responderá a los IDEALES o CARACTERÍSTICAS SUPERFICIALES. En esta categoría figura más lo físico, por ejemplo: forma de vestir, contextura del cuerpo, altura, sonrisa, y todas esas cosas que te resultan atractivas.

Aplicar esta estrategia te ayudará a mantenerte enfocada, tomar decisiones acertadas y ser más flexible, porque quizás llegue un punto en que la apariencia física te limite a darte la oportunidad con alguien, pero al revisar la lista y comprobar que tu pretendiente cumple con la mayor parte de las características no negociables y negociables, podrías reconocer a un buen prospecto y por ende, abrirte a la oportunidad. O bien, quizás el chico sea todo un galán y cumpla al pie de la letra con tus ideales o características superficiales, pero no aplique en aquellas cosas que no estás dispuesta a negociar; esto te alertará sobre una relación sin un futuro estable.

Enamorarte de la persona correcta depende de ti. Recuerda que una relación perfecta es aquella compuesta por Dios en el centro, dos perdonadores imperfectos, y prioridades comunes.

 #MujerInspírate

 

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