Quizás los años ya empezaron a pasarte factura; tal vez las presiones sociales se han vuelto abrumadoras para ti, o bien, ¡hablemos claro! tienes carencias emocionales –o físicas– que cada día cuesta más sobrellevar. No importa cuál sea el motivo, lo cierto es que esperar por la persona adecuada se ha convertido en una batalla real entre la razón y el corazón para muchas mujeres solteras.

Lo que quizás no sabes es que diversos factores convergen en esta lucha, y si no estás clara en lo que inexcusablemente esperas de un compañero de vida, estos factores podrían llevarte a tomar decisiones de las que luego podrías arrepentirte. Veamos algunos ejemplos verídicos:

«Tiempo, devuélveme la confianza. Mi pasado es lo que te pertenece, mas no mi voluntad de amar».

Estas líneas fueron escritas por una mujer que ha permanecido soltera desde hace un par de años. En su corazón alberga un sueño que muchas comparten, y es encontrar a un hombre con quien pueda ser feliz. Sin embargo, esta frase nos deja ver que ha perdido la confianza en sí misma a causa de un pasado que la acecha y no le permite abrirse a una relación. En pocas palabras, su temor no la deja avanzar.

Temor a que la historia se repita, a salir herida, a que no funcione, al compromiso, a la traición, a la dependencia emocional, y pare de contar. El temor es una influencia tan letal que, más que responder a un instinto de autopreservación, te paraliza hasta llevarte a renunciar a tus sueños solo por eludir la posibilidad de que acontezca eso que tanto temes. En el caso de nuestra chica, ella ha preferido renunciar a la posibilidad de tener una relación, aunque esto la haga infeliz.

«Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio» 2 Timoteo 1:7 (DHH).

No permitas que el temor se apodere de ti. Como podrás ver, no es algo que Dios haya diseñado para ti. Recuerda que la vida es un proceso constante de aprendizaje, y aunque siempre existan riesgos, son las experiencias de errores pasados las que te ayudan a tomar decisiones acertadas en el futuro. No se trata de cerrarte, sino de saber elegir y discernir a quién abres tu corazón.

Veamos otro caso:

«Dialogando nos entendemos:

En definitiva, estos enfrentamientos nuestros –que me roban tiempo y voluntad–, cada vez me dejan más exhausta. Mejor firmemos un acuerdo de coexistencia pacífica: Yo prometo respetar tu presencia y vivir en paz contigo, siempre y cuando tú prometas no mirarme directamente a los ojos.

Entonces, Soledad, ¿será que firmamos?»

Este es el peor pacto que toda mujer, de manera silente y consensual, decide aceptar. Podrás estar soltera, pero esto no significa que estés sola.

La soledad suele abrazarte cuando la necesidad de un novio o cónyuge es tan voraz, que desplaza todo lo que eres: tus intereses, proyectos, amistades, familia e identidad. Es como si perdieses tu centro y todo empezara a girar en torno a lo que no tienes: la compañía de alguien más.

No me malentiendas, es normal sentir la necesidad de ser amada; el problema es cuando dejas de disfrutar de ti y esa necesidad se convierte en tu identidad. ¿Alguna vez has pensado en que tu ansiedad por encontrar pareja es la razón por la que aún no la encuentras?

«No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él», Génesis 2:18 (DHH).

Como verás, Dios quiere hacer de ti esa «ayuda adecuada» que tu futuro esposo necesita, y eso no sucederá si tu seguridad, confianza, identidad y esencia están puestas en la necesidad de un hombre, puesto que cuando ese hombre llegue a tu vida, se convertirá en tu pequeño dios.

Por otra parte, existen mujeres que buscan dar vuelta a la soledad al sobreexponerse. Veamos este caso:

 “Situación sentimental: buscando al sapo que me convierta en princesa”.

Esto lo escribió una chica soltera en constante búsqueda de su par, una que no se guarda ni del más mínimo chico que la perciba en su radar, pues, cualquiera pudiese ser el indicado. Si un hombre le agrada pero no le llena, permanece con él hasta encontrar un mejor partido. Es de esas chicas que van de relación en relación, y cuando el «mejor partido» no aparece, permanece con la persona que está aunque la haga infeliz, solo por acompañar su soledad.

«En esta vida todo tiene su momento; hay un tiempo para todo» Eclesiastés 3:1 (TLA).

La Biblia nos enseña que hay un tiempo para todo,  –«un tiempo para buscar y un tiempo para dejar de buscar», para ser más específica–, no es nuestro deber adelantar esos tiempos. Cuando tu problema es justamente permanecer «soltera y sin compromiso», es cuando más debes procurar pasar tiempo contigo para trabajar tu corazón, cerrar heridas, soltar el pasado, perdonar, madurar y crecer. Si camuflas tus propias tormentas con la compañía de alguien más, ¿qué te hace pensar que podrás apoyar a quien ames en medio de sus problemas?

La soltería no significa lo que el mundo le hace creer a las mujeres: que eres poco atractiva, exigente, inaccesible, indeseable o que el fulano tren te está dejando. Permanecer soltera, más allá de las presiones sociales, significa que conoces tu valor y estás a la espera de alguien que sepa reconocerlo.

 «Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado…» Eclesiastés 3:11 (NTV).

#MujerInspírate

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