Quizás él suele preguntarte a menudo con quién hablas por WhatsApp o con quién estás cuando no estás con él y a ti te parece lindo porque “es su forma de cuidarte”. Tal vez, desde que viven juntos, él tiene el control absoluto de las finanzas –hasta de tu salario– y para ti está bien, pues, “él es el administrador de la casa” y te repites cuán imposible es que tu pareja pueda ser un patán más.

El problema surge cuando notas que has perdido tus libertades y tu voz en la relación, ya que ahora te dice cómo debes hacer las cosas, con quién hablar y con quién no; también se irrita cuando no sigues sus instrucciones y te lo recuerda al sacar a flote cada una de tus equivocaciones. Además, no estar de acuerdo en algo con él es cada vez un motivo más recurrente de peleas. Si esta es tu realidad, ¡ten cuidado!, porque ese “príncipe” del que te enamoraste, al parecer, se ha vuelto un patán.

Que las mujeres sean víctimas de conductas posesivas por parte de su pareja es una realidad en auge. Así lo asegura la mexicana Tere Díaz Sendra, psicoterapeuta de familia y autora del libro “Cómo identificar a un patán”. La especialista también se dedica a la prevención y atención de la violencia doméstica.

“Parece mentira que en un siglo donde estamos evolucionando en conciencia de género e igualdad, se siga presentando gente a la consulta con situaciones –sobre todo de mujeres– que son presas fáciles de ciertas conductas posesivas y de control, con bastante más frecuencia de lo que uno creería”, enfatiza.

A continuación, te presentamos una entrevista de BBC News Mundo a Tere Díaz Sendra sobre su libro, en donde explica qué es ser un patán, cómo identificarlo y cómo librarse de él.

cómo identificar a un patán

Tere Díaz Sendra, autora del libro Cómo identificar a un patán. Fuente: terediaz.com

¿Qué es ser un patán?

Es una persona grosera, ruda, brusca e irrespetuosa.

Todos, de alguna forma, en mayor o menor medida, podríamos –en algún momento dado– tener alguna acción “patanesca”.

El libro “Como identificar a un patán” aborda los rasgos de una persona que hace generalmente uso y abuso de ciertos privilegios para poder controlar, dominar y someter a otra persona para sus propios deseos, intereses, necesidades y conveniencias.

¿Cuál es la estrategia del patán?

Hay una cierta clasificación “ficticia” de los patanes. Porque depende desde dónde actúan y qué es lo que los impulsa para usar distintas estrategias.

En términos generales, la estrategia del patán es entre seducir, manipular y asustar desde las amenazas.

Los más peligrosos, que llamamos perversos patanes, tienen una conducta –a veces un trastorno– de perversión narcisista en donde se requiere tener a la presa totalmente invalidada, silenciada y mistificada hasta hacerle creer que, por su culpa, están como están, que nadie le va a querer, que no tiene recursos para otra vida, entre otros pretextos.

En este caso estamos hablando de un gran extremo.

Características del patán

Presume de sus conquistas y ligues
No invierte en la pareja
Tiene un comportamiento irrespetuoso
Quiere ser el protagonista
Las emociones ajenas no le importan
Es controlador y posesivo
Difícilmente toma responsabilidad de sus reacciones y actos
Desprecia a los demás, incluyendo a la pareja, si no son de su “talla”
Une la burla, el sarcasmo y la ironía como la dulce cereza del pastel del maltrato
Prioriza su satisfacción y sexualidad
Es mentiroso
Niega el conflicto
Divide, aísla y vence
Te atrapa su forma de hablar
Fuente: Libro “Cómo identificar a un patán”.

¿Existen mujeres patanes?

La patanería tiene mucho que ver con quién tiene más cartas que jugar.

Hay muchas cosas –desde la socialización distinta que tenemos hombres y mujeres– que predisponen y condicionan a las mujeres a vivir más como satélites de las necesidades, intereses y deseos de los demás, particularmente de los hijos y de los hombres. Y a los hombres con una mayor posibilidad de hacerse dueños y protagonistas de sus propias vidas.

Claro que puede haber mujeres “patanas” en donde ellas tienen el sartén por el mango, es decir, el poder.

Puede ser una mujer que tenga controlado al varón con lo económico o lo amenace con no dejar ver a los hijos, o una serie de cosas que permitan maltratar, abusar, usar, menospreciar, y utilizar como objeto a la otra persona.

patán

Los patanes ¿nacen o se hacen?

Generalmente se dan una serie de factores que se entretejen.

Hay personas que nacen no “patanas” pero se transforman con una estructura de personalidad más ansiosa e impulsiva que predispone a la poca tolerancia a la frustración, a la dificultad de posponer la gratificación y a una necesidad de confirmaciones constantes.

Este tipo de personas es más fácil que, para calmarse, o por esta falta de control de impulso, tengan reacciones que pueden ser lastimosas, no desde la intención pero sí en el efecto que producen.

Pero no podemos invisibilidad que vivimos en un contexto patriarcal en donde se exaltan y se premian ciertas conductas de independencia y bravura.

Muchas veces, desde la educación del hogar, se aprende a “ser hombre”. Hay mucho de cultura que normaliza este tipo de acciones y por supuesto, llega a haber casos extremos como el “patán perverso”.

Hay unos que nacen, otros que se hacen y otros que son combinaciones espantosas.

Entonces, ¿hay mujeres que crean patanes?

Las mujeres están inmersas en esos contextos, no es que ellas los hacen.

Vivimos en un mundo patriarcal en el que se normalizan y se minimizan muchas situaciones de control, posesión y abuso.

Si lo ponemos al revés, cuando una mujer es determinada, directa, brusca, definida y un poco irritable entonces dicen de ella que “está loca”, “mal cogida”, o “seguro le va a bajar la regla”… En cambio, un hombre así es considerado como un hombre de carácter fuerte.

¿El patán puede cambiar?

El patán, si quiere, puede cambiar. Es muy difícil y tiene que querer porque nadie que tiene privilegios, los quiere perder.

Ahora, si te encuentras con una persona con un trastorno narcisista de la personalidad con rasgos sociopáticos –que es el perverso patán– yo te diría: ¡Huye! Pues, veo un caso perdido. Cuídate, defiéndete y salte de sus garras.

“Una retirada a tiempo puede liberarte de una temporada en el infierno”.

Por supuesto, hay casos en los que hay conciencia y algunos hombres dicen: “es que yo no captaba que te daba miedo”. Entonces eso se puede cambiar, pero no desde la postura “yo (mujer) lo voy a cambiar”.

¿Qué les diría a los hombres?

A los hombres les diría que el costo para ellos es altísimo.

En muchos cambios de relación, las mujeres tienen muchos más círculos de apoyo, capacidad de resiliencia y mayor conexión emocional que ellos.

Ellos corren con más riesgos físicos de salud y emocionales por una enajenación o analfabetismo afectivos. Se pierden de tener la certeza de ser queridos por lo que son y no porque los controlan.

Muchos hombres encasillados en esta idea de ser el fuerte, el que todo lo sabe, el que protege, el exitoso profesionalmente, tienen muchos dolores y lastimaduras que no se pueden ni siquiera nombrar porque serían clasificados como débiles.

Los hombres que dan el paso no tienen idea de la liberación que experimentan.

Y a las mujeres, ¿qué les dirías?

El amor es maravilloso y lo tenemos que buscar.

Muchas mujeres creen que el amor es lo único y eso las lleva a descuidar áreas de su personalidad porque no encuentran una idea de validez personal más allá de amar y ser amadas.

Por eso, las invito a que busquen buenos amores, que terminen malos amores, pero que no hagan del amor su único proyecto de vida.

Fuente: Entrevista realizada por Analía Llorente para BBC News Mundo.

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