Que levante la mano quién no ha postergado una tarea importante alguna vez. ¡Nadie!, ¿verdad? Aunque no lo creas, en tiempos donde la hiperactividad productiva manda, es más común de lo que crees aplicar eso de “dejar para mañana lo que puedes hacer hoy” para dedicarte a otras cosas. Aunque no sea pecado que algunas veces nos demos el permiso de hacerlo, cuando esto se vuelve costumbre, estamos ante la presencia de un enemigo llamado procrastinación.

Ahora, ¿qué es eso de “procrastinar”?

Hablamos de procrastinación al hábito de postergar, posponer o retrasar actividades que debemos atender para ocuparnos de otras cosas menos relevantes o más agradables.

La costumbre de procrastinar se alimenta de la relación entre la actividad pendiente por realizar con el estrés, incomodidad, ansiedad, frustración o dolor que implica; lo que merma nuestra fuerza de voluntad e interés por ejecutarla.

El peligro de la procrastinación como hábito está en que te lleva a ser negligente con tus responsabilidades y merma tu productividad.

Enfrentémoslo, se trate del trabajo o del hogar, hay tareas que no nos gusta atender pero que son nuestra responsabilidad y la mejor opción nunca será pasarlas por alto o postergarlas.

Actualmente hay muchas herramientas para potenciar nuestra productividad, por eso te presentamos cinco estrategias que te ayudarán a recuperar el enfoque y la determinación que necesitas para dejar de procrastinar y poner manos a la obra en eso que necesitas hacer –por aburrido o tedioso que sea– ¡de una vez por todas!

  1. Trabaja en base a tu energía. Siempre se nos ha enseñado a gestionar nuestro tiempo pero hay veces que la energía la tenemos por el piso y eso resulta tan contraproducente como la falta de tiempo; entonces, ¿qué es lo mejor?, trabajar en tus mejores momentos. Aprovecha el momento del día en el que te sientes más enérgica y ¿por qué no?, toma ventaja de esos arrebatos de inspiración y voluntad para disponerte a hacer esa tarea tediosa, larga o aburrida que tienes pendiente.
  2. Ponte tareas pequeñas y realizables. Evita hacer listas interminables que te recuerden todo lo que tienes pendiente en la vida. Mejor plantéate listas de actividades diarias y procura que sean actividades concretas, es decir, cosas que tú sepas que puedes realizar en un día. Así estarás dividiendo el trabajo y avanzando un paso a la vez, sin necesidad de abrumarte.
  3. Recompénsate. Incentívate a trabajar en eso que tanto eludes por medio de las recompensas. Por ejemplo, si eres de las que se ejercita solo por salud, permítete darte un gusto luego de una jornada extensa de ejercicio o bien; si de las responsabilidades del hogar se trata, date permiso de ir por un paseo y un café luego de limpiar la casa. Esta estrategia te motivará a ser constante.
  4. Evalúa tus hábitos. Quizás esa costumbre de procrastinar se sustenta en hábitos contraproducentes que necesitas desaprender (como dormirte de madrugada y no descansar bien, pasar horas en las redes sociales, entre otras costumbres). Cuando descubras porqué aplazas tanto las cosas, podrás adoptar nuevos hábitos que te ayuden a priorizar y ser más productiva.
  5. Evita las distracciones. Sí, las distracciones están a la orden del día; así que –si deseas dejar de procrastinar– sé intencional en dejar de lado el móvil, las redes sociales, los chats con amigos, la conexión a internet, la televisión o cualquier otra cosa que te distraiga cuando te toque hacer actividades pesadas.

Fuente: con información de facilethings.com

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