Los hábitos son una parte activa de nuestra cotidianidad. Gracias a que permanecen en el recuerdo, podemos fijar un acto de rutina hasta aprenderlos. Sin embargo, existen comportamientos que nos conducen al error y por ende, a prácticas no tan buenas que –conscientes o no de ello– solemos convertir en hábitos.

Hoy quiero hablarte precisamente de esas prácticas o hábitos nocivos que te impiden crecer para que puedas identificarlos y deshacerte de ellos intencionalmente, ¡de una vez por todas!

1. Fingir

Este hábito trasciende el hecho de decir cosas que no son ciertas, ya que también implica llevar una vida incoherente, donde lo que dices no es lo que haces. Esta práctica acarrea vergüenza porque nos hace hipócritas, aparentes y falsos. Por esa razón, proponte a identificar qué amenaza o miedo te impulsa a mentir o a aparentar ante otros de forma consciente.

2. Fatalizar

¿Alguna vez te han dicho que siempre piensas lo peor o te has dado cuenta de ello? Esta fatal costumbre encuentra su raíz en la desgracia, la cual hace que nuestra perspectiva imagine el peor escenario de todos y anticipe situaciones aterradoras cuando la realidad aún ni lo menciona.

3. Exagerar

Se trata de una costumbre que nos hace perder de vista el equilibrio, pues, siempre inclina la balanza hacia uno de sus extremos, por eso engrandece o minimiza cada experiencia o hecho. Este es uno de los hábitos nocivos que acarrean problemas de interpretación en la comunicación.

4. Adolecer

Sucede cuando la tristeza y la melancolía operan de la mano para hacer que aún lo bueno de tu vida, tenga una pisca de dolor, de poca oportunidad y de aislada posibilidad.

5. Quejarte

La queja es lo contrario a la gratitud. Por esa razón, cuando minimizas el agradecimiento, todo cuanto dices deja ver una queja o un lamento. Antes de quejarte, esfuérzate en encontrar esa razón positiva a la que conduce cada dificultad.

6. Actuar con sarcasmo

La actitud burlista como muestra de intolerancia es poco digerible cuando se hace insistente. El sarcasmo es común en aquellos que se engrandecen por lo que saben, lo cual nos lleva al siguiente hábito nocivo:

7. Creerte más que los demás

El estado de superioridad es cruel, de hecho, es el bullying en la actualidad. La prepotencia, una vez que se descompensa, hiere y abate la propia estima.

8. Decir malas palabras

Es toda una tendencia hacer chistes con malas palabras o groserías; parece fácil imitar cada muletilla que se hace viral en otros, pero esto no solamente merma la creatividad al expresarte, sino que envilece tu estima y la de los demás al ser tratados. Es un hábito que mal forma actitudes de éxito a cambio de una cucharadita de aprobación para hacerte sentir uno más del montón.

9. Emplear palabras con doble sentido

Se trata de crear una imaginación obscena, sucia e inapropiada al hacer uso de un juego de palabras existentes y que tienen su propio concepto, pero una vez que son comparadas, “irónicamente” revelan su sentido inmoral. Es lamentable que la sexualidad se vea tan mal exhibida por la morbosidad y que nos prestemos para ello.

10. Criticar

Ese terrible hábito de abrir la boca solo para juzgar lo que otro es, dice, piensa, viste, hace y pare de contar.

Claro, una cosa es estar en desacuerdo con algo y otra muy diferente es la crítica destructiva. Cuando practicas este hábito de continuo es sumamente fácil caer en el chisme, ya que constantemente difamas o calumnias a otros en vez de sumar o aportar alguna solución para contrarrestar eso que te genera molestia y te conduce a la crítica constante.

Vacilar entre hábitos como estos es destruir el agrado de pertenecer a una nueva civilización que no solo se empodera por lo que hace y tiene, sino que se renueva y engrandece por su originalidad.

Cuando estos hábitos son expuestos, deben ser examinados y evitados, ¿por qué razón?  Porque ninguno de ellos se ha destacado por hacer el bien, por salvar o engrandecer vidas; al contrario, se caracterizan por minimizarlas y destruirlas.

Procura que el cambio venga de ti porque crees con firmeza en tu propósito, porque trabajas para construir, porque visionas la cima y porque sabes que tus pasos dejarán más de una huella.

Desacostumbrar estos hábitos requiere determinación y acción. Para ello necesitarás identificarlos, reconocerlos y comprometerte diariamente a darles la batalla para que no te dominen. ¡Elige hoy renovarte y enriquecerte!

#MujerInspírate

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