Hoy quiero hablarte de la comunicación asertiva, es decir, de la habilidad para expresar de forma congruente –tanto en palabras como en lenguaje no verbal– lo que queremos decir a otros. Ahora bien, ¿por qué es importante hablar de una comunicación asertiva? Porque la asertividad nos permite reconocer cuándo un momento es propicio para comunicarnos.

Por ejemplo, cuando el enojo o el miedo están presentes, el cerebro responde instintivamente con una de estas tres formas:

  1. Huir de la situación.
  2. Esconderte.
  3. Enfrentarte al otro o ponerte a la defensiva.

En terapia suelo hablar de cómo estas reacciones te alejan de construir las relaciones que quieres preservar con tus seres queridos y hasta con tus compañeros de trabajo. Porque en lugar de abrir espacios para el diálogo y la resolución de conflictos, lo que logras es ahondar el problema.

Teniendo esta información presente y clara, quiero decirte que no estás sola ni eres la única que está aprendiendo a comunicarse de forma asertiva.

¿Estás lista para mejorar tu estilo de comunicación?

El primer paso es ampliar tu diccionario emocional. En la infancia aprendemos las emociones básicas: felicidad, tristeza, y enojo. En la niñez descubrimos la frustración. Luego, vamos teniendo experiencias con la decepción, la vergüenza, la melancolía… Si no reconoces alguna emoción, busca su significado. Así aprenderás a identificar lo que sientes cuando lo sientas.

El segundo paso es hacer consciente lo inconsciente. ¿Cómo lo haces? ¡Simple! Ante una situación, plantéate la siguiente pregunta: ¿cuál es la emoción que está detrás de ella?

Muchas veces el enojo es la respuesta primaria que damos ante un conflicto y también la que otros nos dan a nosotras. Detrás de ese enojo suelen esconderse emociones aún más complejas como el miedo –por ejemplo– a sentirte abandonada, a ser juzgada por otros y a la vulnerabilidad de reconocer que pueden herir o han herido tus sentimientos.

El tercer paso es aprender acerca de la empatía, es decir, a desarrollar la capacidad de entender el mundo emocional de otra persona. Cuando comprendemos que el otro es humano, al igual que nosotras; nuestro corazón puede responder asertivamente en lugar de solo reaccionar.

El cuarto paso es asumir nuestra cuota de responsabilidad en la situación. Comenzar una conversación con una disculpa honesta hará que la otra persona pueda conectar emocionalmente con nosotras.

Si comunicarte asertivamente es algo que te cuesta hacer, te sugiero emplear la siguiente fórmula: “Yo me sentí/me siento [ingresa aquí la emoción que experimentas] cuando [ingresa aquí la descripción de la situación] porque [ingresa aquí tus razones]. Me gustaría que [ingresa aquí tu propuesta]”.

La comunicación asertiva puede tomar tiempo en convertirse en tu segunda piel, pero recuerda: ¡no es imposible! Si la primera vez lo olvidas, vuélvelo a intentar y practícala constantemente. Así, con el pasar del tiempo, podrás emplearla sin pensarlo dos veces.

#MujerInspírate

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