La idea de mostrarnos tal y como somos en honor a nuestras fortalezas y debilidades es una idea ajena a nuestra mente ya que nos han educado para percibir la vulnerabilidad como debilidad.

Una persona vulnerable necesita asistencia constante y se le ve como incapaz de resolver problemas por sí misma –o al menos eso es lo que se nos enseña–. Hoy te pido que desafíes esa creencia para reemplazarla por una diferente y más real: la vulnerabilidad como parte de tus fortalezas.

Beneficios de aceptar la vulnerabilidad como fortaleza

  • Tu autoestima mejora porque te crees capaz de afrontar las situaciones más difíciles de tu vida.
  • Crece la compasión contigo misma al ser capaz de observar la situación como una experiencia de aprendizaje.
  • Abre paso a la creatividad y pasión por la vida al poder expresar tu verdadera esencia: la luz que brilla dentro de ti.
  • Potencia la conexión emocional con otras personas que se vinculan a ti por tu autenticidad.

¿Te animas a darle la vuelta a la vulnerabilidad? Me encantaría que así fuese porque quiero compartir contigo tres pasos para retar esa creencia limitante asociada a la debilidad y así transformarla en una fortaleza de tu carácter.

Este proceso está basado en trabajos de investigación en el área social realizados por Brené Brown y su equipo de trabajo, plasmados en el libro Rising Strong: How the ability to reset transforms the way we live, love, parent, and lead (2015); quién se aventuró a explorar los miedos que gobiernan al ser humano, en especial, el miedo a ser avergonzado y a ser juzgado como alguien incapaz.

Pasos para transformar la vulnerabilidad en fortaleza

Este es un proceso interno que cada quien vive a su propio tiempo, es decir, no hay forma de que otra persona te obligue a completarlo; además, es muy fácil postergarlo y seguir viviendo bajo la creencia limitante de que la vulnerabilidad es para los débiles.

Aclarado el punto, estos son los pasos que debes seguir para hacer de tu vulnerabilidad, una fortaleza:

Paso 1. Enfrentar la verdad

A lo largo de la vida, nos vemos en múltiples situaciones que juzgamos como incómodas, incorrectas o inconvenientes; sin embargo, no escuchamos nuestro instinto y continuamos adelante, pero ese no es el problema.

El problema en sí radica en el miedo a evaluar la emoción primaria que nos envuelve en la situación, pues –como reza el dicho– no hay peor ciego que el que no quiere ver. Ahora bien, ¿es esto normal? ¡Más de lo que te imaginas!

Nos hemos condicionado a no lidiar con las emociones incómodas.

De esta forma, nos acostumbramos a echarle la culpa al otro y a descargar esa energía negativa en nuestras relaciones con las demás personas, sin darnos cuenta de que terminamos alejándonos cuando estamos en un momento de vulnerabilidad, justo cuando más anhelamos la conexión humana.

Por ello, el primer paso es enfrentarte a tu verdad.

Si te has criado en una familia donde manifestar los sentimientos estaba prohibido, entonces date el permiso de sentir. Una estrategia sugerida por Brown es escribirte pequeñas notas que te ayuden a crear consciencia de las emociones que piensas que sentirás en una situación determinada y así darte el permiso de vivirlas.

También puedes practicar una actitud mindfull, es decir, prestar atención a lo que tus sentidos te transmiten en un momento dado, permitiéndote conectar con tu cuerpo y con tus emociones.

Enfrentar tu propia verdad es el primer paso en el camino de transformar la vulnerabilidad en fortaleza.

Paso  2. Responsabilizarse

Brown lo llama “la historia que nos contamos a nosotras mismas”. Este paso es acerca de ser honestas con nosotras y, por ende, con los demás.

Existen ciertos temas que suelen tener creencias limitantes y rígidas que debes re-visitar como –por ejemplo– poner límites, la vergüenza, la culpa, el resentimiento, la pena de amor, la generosidad y el perdón.

La autora nos propone que practiquemos el siguiente ejercicio para evaluar las creencias en torno a estos temas.

En una hoja de papel –o en voz alta– describe lo siguiente:

  1. La historia que estoy contando: _______________________________________
  2. Mis emociones: _____________________________________________________
  3. Mi cuerpo: _________________________________________________________
  4. Mis pensamientos: __________________________________________________
  5. Mis creencias: ______________________________________________________
  6. Mis acciones: _______________________________________________________

Entender cómo nos hemos equivocado nos ayudará a conectar con nuestra vulnerabilidad y a responsabilizarnos por nuestras acciones y emociones. A partir de allí, podremos generar un cambio en nuestra vida.

Paso 3. Levantarse

Decir que la práctica hace al experto es una buena forma para definir este último paso. Integrar este proceso como parte de nuestro estilo de vida es lo que le dará fuerza, ya que se repite cada vez que te sientes en una situación incómoda y te das el permiso de sentir, evaluar y darte cuenta de cómo estás reaccionando.

Al complementarlo con tomar conciencia de “la historia que te estás contando”, resulta mucho más potente al empoderarte como responsable de tus propias decisiones y permitirte conectar con otros.

En resumidas cuentas, la vulnerabilidad es una fortaleza del ser humano que le permite conectar con las experiencias del otro, juzgar menos y vivir una vida más plena, con amor en abundancia.

#MujerInspírate

¿Que Opinas?

Comentarios